EL HOMBRE MOSCA

Image

La prueba de ello figura en las paredes de la entrada de la casa de Antonio en fotografías de su padre encaramado a lugares imposibles, de sus hijos subidos en las campanas, de él mismo en este quehacer, como refleja la imagen que aparece en esta página, tras la restauración de la cúpula del Salvador, en la que aparece sobre la misma, en un peligroso pero controladísimo equilibrismo, colocando un pararrayos junto a la Cruz de remate, restaurada por su hijo. Son 54 metros de altura desde el cielo del Salvador al suelo los que contemplaba Antonio, como tantas otras veces.«Todo vuelve a su ser, el Amor, Pasión, el Rocío, menos el padre don Juan Garrido Mesa», dice Antonio con los ojos llenos de lágrimas.

El domingo en esos repiques, desde las cuerdas en las manos de Antonio habrá un recuerdo para el artífice de la recuperación del templo. También tiene especiales palabras el campanero para Manuel Trigo Campos, párroco del Salvador durante 25 años, «al que no he abandonado».

Ahora, después de los éxitos y la brillantez, queda ese Patio de los Naranjos en mal estado, con las viejas paredes de piedra y los arcos y columnas incorporados a las viviendas sufriendo, en silencio, el deterioro. Hacen falta valedores y dinero. Lo sabe Antonio, y lo dice calladamente, con cautela de funambulista, con tranquilidad y esperanza. Y lo sabe como sabe también que, con salvoconducto de su Cristo del Amor, él es el guardián del aire y de los sonidos del Salvador.

EL ACROBATA DE LOS TEÑIDOS

Image

Antonio Mendoza Vázquez, campanero del Salvador desde 1968

representa la cuarta generación de campaneros de la familia Mendoza.

A su padre, Antonio Mendoza González, la prensa de la época le llegó a apodar como "el famoso hombre mosca" por su desacostumbrada habilidad para subir a las torres de los campanarios sin más ayuda que la de una cuerda y una alcayata gitana. "Para este oficio es fundamental no tener vértigo", sentencia Antonio Mendoza Vázquez, el campanero del Salvador, que a sus 58 años representa la cuarta generación de campaneros de la familia Mendoza.

Desde el año 1968, en que falleció su progenitor, Antonio es el encargado de hacer sonar cada día las campanas de la Colegial del Salvador, único campanario en Sevilla donde aún se sigue conservando el toque manual. Junto a sus tres hijos -Antonio, Jesús y David, quinto eslabón de la saga- se encargan además del mantenimiento y conservación de los campanarios de buena parte de las iglesias de Andalucía y de algunos pueblos de Madrid. "Hoy día casi todos los campanarios están ya automatizados". Sus mecanismos, basados en sistemas de motores eléctricos por impulsos, se accionan bien por ordenador, con un mando a distancia, bien incluso con una simple llamada de teléfono móvil. "Tenga en cuenta -ilustra Antonio- que un cura de una zona rural puede llevar a la vez cinco o seis parroquias. Mientras se desplaza de una a otra puede marcar el teléfono y accionar las campanas sin que nadie le eche en falta".

No es el caso de la iglesia del Salvador, donde en una estancia abierta hacia la mitad de la estrecha escalera de caracol que conduce hacia el campanario tiene Antonio su domicilio. "En esta misma habitación nacimos mi abuelo José, mi padre y yo". Algunos escalones más arriba, Antonio accede al campanario de la Colegial, situado en el patio de los naranjos. "De aquí para abajo es todo lo moro. Esta es la parte más antigua del templo".

"San Fernando, San Salvador, San Andrés, San Cristóbal, la del fuego…". Las siete campanas del Salvador, cada una bautizada con un nombre, se abren a las cuatro caras de la torre. "Ésa de ahí, la San Cristóbal, lleva castigada 64 años porque le dio un porrazo a mi padre". "Yo podría tocar una campana agarrándole el badajo, pero no quiero. Lo suyo es que voltee y suene la campana", señala mientras se agarra a las cuerdas y explica las cabriolas de infarto que debe dar en el aire para un buen volteo.

Desde lo alto del campanario, Antonio descubre sus otras facetas como habitante habitual de la Colegial. Además de campanero, es el sacristán del Salvador y el capiller de la hermandad del Amor, por lo que, de añadidura, le cabe el orgullo de erigirse en verdadero muñidor de la Semana Santa de Sevilla al colocar cada año la famosa rampa por la que desciende el Domingo de Ramos el misterio de la Sagrada Entrada en Jerusalén.

Todos los meses, además, Antonio se sube a lo más alto de la cúpula que corona el Salvador para revisar el funcionamiento del pararrayos.

Hoy día, el tañido de las campanas del Salvador se reserva casi exclusivamente para una función religiosa, la de convocar a los fieles a misa, y rara vez han tocado a duelo en ocasiones muy excepcionales, como el fallecimiento de Juan Pablo II y el óbito del que fuera párroco del templo, Manuel Trigo. "En algunos pueblos se siguen conservando las llamadas a difuntos, en las que según las campanadas que suenen se sabe si el difunto es hombre, mujer o niño.

También siguen existiendo toques tradicionales, como el de Ánimas, el Ángelus o la Lágrimas de San Pedro, pero aquí en Sevilla sólo se tocan ya en la Giralda", narra. Vestigio del servicio social que prestaban antaño los campaneros es la llamada "campana del fuego", encargada de transmitir la alarma a la población cuando en la ciudad se desataba un incendio de importancia.

Los campanarios del santuario del Rocío, la mezquita de Córdoba o la Basílica del Gran Poder llevan el sello y la firma de esta familia de campaneros sevillanos.

TRABAJANDO EN EL CIELO

foto6130foto6132  20 de octubre de 1971 Antonio Mendoza Vazquez, con solo diecinueve años de edad , asciende al Giraldillo, usando como medio de escala unicamnte sus manos y el cable del pararrayos de la Giralda de Sevilla, en la imagen se ve claramente , a nuestro intrepido escalador en la base de la veleta mas emblematica de Sevilla .

Para la dinastia de los señores Mendoza no hay campanario, espadaña desde nuestra Catedral hasta la mas humilde ermita , no solo de Sevilla y su provincia sino de Andalucia a la que no hayan subido , para hacer las instalaciones reparaciones o mantenimiento ,con la Única protección de su valor , decisión y con la unica ayuda de sus manos y sus pies .

Aqui vemos a Antonio Mendoza Gonzalez , el hombre mosca , abuelo del señor Mendoza Fernandez, hacia los años cincuenta del siglo XX, marineado por el cable del pararrayos de la Parroquia del Salvador ,a cuerpo teniendo como unico testigo la Giralda al fondo .

De nuevo el señor Mendoza Gonzalez sentado en uno de los pinaculos de la Parroquia del Salvador en una escena que parece arrancada de la pelicula Spiderman , con la unica diferencia de que aqui todo es real, no hay ni trampa ni carton ,de especialistas, ni redes ni claves de seguridad . Por encima de su cabeza solo el cielo de Sevilla .

Un dato curioso es que el señor Mendoza Gonzalez dedicó toda su vida a este mas que arriesgado trabajo y nunca tuvo ningÚn accidente laboral y curiosamente falleció sentado de un ataque al corazón en Jerez de la Frontera con el equipo de su corazon, el  Sevilla F.C.

foto6134foto6133Hay una letra de una sevillana que dice "Campanas de la Giralda que estan tan cerca del cielo", pues bien en esta escalofriante imagen vemos a Antonio Mendoza Gonzalez(EL HOMBRE MOSCA) subido en la mismisima cruz de la cupula de la Parroquia del Salvador colocando un mastil y una bandera en un dia de una conmemoración de dicha parroquia .

Atención los capillitas tomen buena nota ;la dinastia de los señores Mendoza durante generaciones han sido los capilles de la Hermandad del Amor y son los encargados año tras años de colocar la rampa del Salvador, por la que descendera La Borriquita , el Amor y el Señor de Pasion, posiblemente una de las mas emblemáticas construcciones efímeras de toda nuestra Semana Santa .

Cambiamos de escenario y nos vamos a la Iglesia de la Anunciacion . ( donde tiene su sede canonica la Hermandad del Valle ) y vemos a Antonio Mendoza Gonzalez , tocando las campanas de la mencionada iglesia a cuerpo . Lo vemos de pie sobre el llamado yugo de la campana mediante un sistema de toque llamado de tirada o echada .

Y seguimos con el vertigo en este caso el señor Mendoza Gonzalez cambia de escena y se sube a la cupula de Pedro Roldan que preside la Plaza del Pan de toda la vida , instalando en esta ocasión sobre el mismo un pararrayos .

Asi que ya saben si necesitan una campana un pararrayos y lo que es mas dificil subirlo y colocarlo en el campanario mas elevado o en el punto mas recondito la familia Mendoza, venciendo al vertigo y a la gravedad se lo instalaran con toda garantia .

foto6135

Image
Image

ANTONIO MENDOZA

45650176Y

Sevilla

HISTORIA

El hombre mosca

Trabajando en el cielo

El acrobata de los tañidos

SERVICIOS

Relojería monumental

Pararrayos

Restauraciones

Megafonía

Fundición de campanas

CONTACTO

Contacte con nosotros

 

facebook redondo twitter redondo instagram

 

Copyright © 2014 Todos los derechos Reservados

Diseño realizado por Jash Soluciones Informáticas